Se trata de una obra del siglo XVI atribuida al imaginero Roque Balduque. Se trata de una imagen de crucificado, con tres clavos y sudario tallado. Según el profesor J.M. Miñarro López (que restauró el crucificado en 1984), la imagen fue elaborada sobre un bloque primario de madera sin el concurso de diferentes tablas. En dicho bloque fueron tallados cabeza, tronco y extremidades inferiores. Solo se ensamblaron como piezas independientes los brazos, un mechon del cabello y el nudo colgante del sudario.
Destaca el curioso ahuecado a que fue sometida toda su esctructura, debido a las exigencias procesionales del siglo XVI, cuando las imágenes eran portadas por un lego eclesiástico, y debían pesar poco. Por tanto, la eliminación de peso era objetivo muy tenido en cuenta por los artistas, y por estas razones es frecuente encontrar, como característica constante en los crucificados procesionales del siglo XVI, lo reducido de su tamaño y el uso de pastas artificiales para su fabricación.
En la imagen del Crucificado de la Vera Cruz se empleó madera de cedro, magistralmente ahuecada a través de diversas ventanas practicadas al efecto, y que durante una restauración fueron localizadas en: la base posterior de la cabeza, region dorsal de la espalda, cara posterior del sudario y posteriores de los muslos y brazos.
Por estas aberturas de configuración cuadrangular el artista de la época tuvo acceso al interior de la imagen, consiguiendo un ahuecado uniforme , con paredes que oscilan entre uno y medio y dos centímetros de grueso. Otro elemento destacado en su técnica es la policromía, realizada al óleo pulimentado, y tan cuidada como la estructura, lo que realza las livideces cadavéricas y los tenues hematomas producidos por la flagelación.
En cuanto a la fecha de ejecución, la imagen puede enmarcarse en el último tercio del siglo XVI. El tratamiento iconográfico y anatómico lo alejan de la época gótica, acercándolo al siglo del idealismo y el realismo.
En sus rasgos anatómicos se imponen los elementos referenciales y topográficos del esqueleto sobre las masas musculares, indicando un avanzado
conocimiento de la morfología. Sobre la autoría, no cabe más que hablar de atribuciones, al no existir documentos de prueba. Asi pues, la imagen se podría atribuir al círculo de Roque Balduque,imaginero flamenco que trabaja intensamente en Sevilla durante las útlimas décadas del siglo XVI.
Esta atribución se basa en las características afines que presenta el Cristo de la Vera Cruz con otras imágenes documentadas de este autor, como por ejemplo, un alto relieve sobre la Ultima Cena que se encuentra en la parroquia de San Juan de Marchena, cuyos pormenores y rasgos en las cabezas talladas nos recuerdan a la imagen de la Vera Cruz. Como último dato, es de reseñar un dato recogido en la obra de José Gestoso "Artífices sevillanos de los siglos XIII al XVIII" y que dice asi: "Figueroa, Luis: Escultor, vecino de la Magdalena.
Dio carta de pago a Alfonso Jiménez, vecino de Marchena y mayordomo de la Cofradía de la Vera Cruz, sita en el convento de San Francisco de dicha villa, de 1200 reales en que tenía concertada la obra de talla y samblaje de un crucifijo que hizo para la citada cofradía, según escritura de obligación que pasó ante Gaspar de Torres, escribano de Marchena el 22 de Mayo de 1622.
La carta de pago en Sevilla ante Juan Bautista de Contreras, 30 de junio de 1623" A pesar de referirse a un crucificado, la fecha no concuerda con las características de la obra. Sigue siendo una incógnita la autoría cierta del Señor de la Vera Cruz.