
El Santísimo Cristo de la Vera Cruz procesiona cada Jueves Santo en un paso de estilo barroco-churrigueresco-rocalla, con espejos, iluminado por cuatro faroles, con canastilla y respiraderos obra de Antonio Díaz Fernández y esculturas de Manuel Domínguez Rodríguez en los años 1968 y 1969. Se corona con una piña del mismo estilo que data del siglo XVI, donde va colocada una cruz de plata, repujada y cincelada, de la primera mitad del siglo XVIII, que porta al Señor de la Santa Vera Cruz.
El paso presenta, en su delantera, una pequeña capilla u hornacina donde se coloca el busto de una pequeña dolorosa atribuida al imaginero Pedro de Mena (escuela granadina con influencias napolitanas), de bellísima factura e incalculable valor artístico.
Al Señor le dan escolta cuatro ángeles que soportan el peso de los cuatro faroles tallados en metal sobredorado, donde se colocan hachones verdes.
En la canastilla pueden apreciarse tres cartelas con las imágenes de San Juan Evangelista, San Francisco de Asís y Santa María Magdalena. Asimismo, en las cantoneras de los respiraderos pueden apreciarse los símbolos de los cuatro evangelistas. Asimismo, en los costados y delantera, pueden apreciarse ocho cabezas de ángeles alados y cuatro escudos referentes a la corporación (Hermandad, San Sebastián, San Francisco y Marchena) En 1986 se procedió a la restauración del paso y en 1994 se restauró el dorado del mismo. En 1995 se doran de nuevo los faroles, y se estrenan los actuales faldones.